En estos últimos días, me ha llamado la atención ver a la gente en medio de un pánico colectivo, buscando esperanza para sus vidas. Crisis económica, divorcio, suicidio, drogas, muerte, infidelidad, homosexualismo, prostitución, homicidio y muchos más son tema de conversación principal en las reuniones familiares, con amigos y hasta con desconocidos, es un buen pretexto para entablar una conversación.
Mucha gente está pensando en cambiarse de estado, algunos de país, y uno que otro sueña poder salir de este planeta. Las personas no están disfrutando la vida, si están en algún centro comercial están pensando en la inseguridad, si están comprando en algún supermercado la queja son los precios altos, en otras palabras no son felices y están en busca de ello.
Desgraciadamente la iglesia moderna está ocupada en reuniones para planear el próximo evento masivo, o simplemente para ver el nuevo color de la fachada del edificio, están compitiendo para ver quien tiene a los mejores oradores para sus eventos, cuanta membrecía esta activa, por mencionar algunas de las actividades que nos distraen cuando la gente solo necesita un abrazo que les permita sentir el amor de Dios, o una sonrisa que muy posiblemente ese día les cambie la vida.
Hace unos meses atrás escuchaba a una persona decirme que mientras iba de camino al culto del domingo vio tirada a una mujer y aún lado una niña llorando porque su mamá se había quedado dormida de tanto alcohol que había ingerido durante toda la noche.
Estas persona corrió para dar aviso a los líderes de la congregación, para su sorpresa estaban en una reunión y le dijeron que no podían hacer nada por ella, que no se metiera en problemas y que estaban ocupados.
Dice que fueron momentos de rabia lo que sintió por no poder ayudar a alguien que si lo necesitaba, es aquí donde podemos preguntarnos quien es nuestro prójimo aquel que tiene la misma o mejor condición económica que nosotros y que nunca nos pide nada o el que trae un buen auto y nos pide que le ayudemos a cambiar su llanta. Es fácil acercarnos a quien está muy bien perfumado y no viste mal, pero que difícil se hace la tarea cuando es tiempo de ver por las personas que realmente están desesperadas por saber lo que es ser amado y no hablo de el amor terrenal, sino de ese amor que hemos recibido de parte de Dios y que nos lo hemos guardado cuando hay que compartirlo.
Muchos me dicen que por causa de la inseguridad no pueden acercarse a las personas que viven en extrema pobreza porque no sabemos quienes sean o a que se dediquen en realidad, pero tampoco nos acercamos aquellos que parecen tener éxito en todo lo que hacen. Sin embargo, en la soledad de su éxito gritan desesperadamente por tener a alguien con quien platicar.
Dios no nos necesita para hacer su obra, es una gran verdad porque el fundo el mundo y no necesito de nadie, tampoco necesita de nadie para abrazar a una persona en necesidad, sin embargo, una verdad que transformo mi vida es que el nos ama y desea hacernos sus colaboradores en esta tarea de intercambiar vidas.
Es por eso que está surgiendo un equipo de personas con el deseo de llevar ese mensaje de esperanza a todo el mundo, un equipo que no busca números, ni siquiera busca tener éxito en lo que están haciendo porque han entendido que en Jesucristo son personas más que exitosas. Si en este último tiempo Dios ha estado hablando a tu corazón y poniendo el deseo de compartir de ese gran amor a las personas que están en búsqueda, Grace Walk Ministries tiene un grupo cerca de ti o si desea iniciar uno en tu hogar nosotros queremos ponernos en contacto contigo.
En los últimos días mi esposa y yo hemos visto como las personas se han comenzado a reconocer el amor de Dios, es por eso que el anhelo de nuestro corazón es poder llevar ese mensaje de gracia por todo el mundo y experimenten ese descanso como lo estamos experimentando nosotros.
Los amamos
Coordinadores Nacionales
Gerardo y Yamel de Soberanis.



No hay comentarios:
Publicar un comentario