Hay una gran diferencia entre la ley y la gracia. La ley promueve en nosotros deberes, mientras que Su gracia provoca en nosotros deseos. La ley nos lleva a entender que es nuestra obligación cumplir con todas las actividades cristianas, mientras que la gracia nos lleva a entender que es un privilegio participar en todas las actividades cristianas.
No tengas miedo de conocer la libertad del Espíritu. Esta fue diseñada para ser experimentada en su totalidad. (Porque el Señor es el Espíritu; y donde esta el Espíritu del Señor, allí hay libertad. (2 a los Corintios 3: 17). La ley te llevo a Cristo, y el estar en Cristo te libera de la ley. Ahora podemos expresar e irrumpir con cantos, oraciones, predicaciones, enseñanzas; ¡Al Fin Somos Libres!
Director Ejecutivo
Gerardo Vazquez
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