miércoles, 3 de junio de 2009

DE LA PLUMA DE NUESTRO DIRECTOR / GERARDO VAZQUEZ

UNA PRUEBA DE FUEGO

Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado.
Daniel 3:19


Nabucodonosor se enojó en gran manera y ordenó a sus hombres que calentaran el horno siete veces más, seguramente él creyó que estas palabras asustarían a los jóvenes Hebreos y decidirían cambiar su postura, pero no fue así, los tres permanecieron firmes en la decisión que habían tomado.

No se acobardaron; ni pronunciaron palabras como: "diablo, te reprendemos en el nombre de Jehová de los ejércitos." Ellos sencillamente se sometieron a la voluntad del rey y sin implorar misericordia fueron arrojados al horno de fuego.

Cuando somos arrojados a la prueba de fuego entramos en una dimensión desconocida, se
halla por encima de lo que podamos ver, nos llena de incertidumbre e inseguridad y con frecuencia llena el corazón de ansiedad. Pero me pregunto ¿Qué puede existir en ésa prueba de fuego que Dios no conozca? ¿Acaso se puede esconder lo desconocido ante su Omnisciente que todo lo sabe? Además, Él estará con nosotros y no hay mal que pueda dañarnos en tanto ya que Su amor "Nunca , Jamas nos dejara.

La abeja cuando pierde su aguijón ya no tiene más poder para dañar. Así pasa, sabemos que en cada horno se encuentra Jesús; éste horno ya no puede dañar a los hijos de Dios. La promesa no es que los cristianos no tendrán pruebas, sino que serán preservados en ellas y a su debido tiempo se les librará. Sea para permanecer en esta tierra o en ocasiones para Partir con EL.

¡Que verdad tan asombrosa nos muestra el caso de nuestro Señor Jesucristo! ¡No hubo, ni hay, ni habrá aflicción más profunda y dolorosa, ni triunfo más resplandeciente que el Suyo!

Quién hubiese pensado que cuándo Job se rascaba sus llagas sentado sobre las cenizas de su basura, su casa consumida por el fuego, sus ganados robados y sus hijos muertos, saldría avante de la prueba y con mayor abundancia de lo que tenía antes de iniciarse dicha experiencia.

Así son las pruebas de la vida, parece ser que se nos quitará todo, pero al final Dios nos da en abundancia. No amanecerá un día de pruebas sin que el Soberano tenga el control de todo. ¿Estás en una prueba de fuego? ¡Bienvenido al reino de Dios, bienvenido al club! ¿Tu prueba se ha intensificado siete veces más? Te aseguro que esto no ha sucedido porque te falte más fe. Dios más bien la intensifica para que nos demos cuenta que Él no necesita nuestra ayuda.

Puedes decir: -"¡Gerardo, ya no puedo más!" "¡He hecho ésto, aquello y nada funciona,
estoy cansado, me rindo!" Esta declaración no es una falta de fe sino más bien el reconocimiento de que la prueba que estás atravesando es demasiado grande para ti, -le respondí a ésta persona que buscaba consejería. Dios muchas veces nos mete en éste tipo de situación para que desechemos la idea de que hay algo que nosotros podamos hacer para ayudarle. Él es Suficiente, Poderoso y no necesita de nuestros servicios para ser ayudado.

Dios no nos llama a ayudarle, sino a Confiar en Él y seguramente sabrá qué es lo mejor para nuestra vida en todo momento. Darle una mano es perjudicial, ya que "Él no comparte su Gloria con nadie." Es necesario aceptar que Dios lo hace todo, aunque nuestra senda parezca solitaria y escabrosa.

GERARDO VAZQUEZ

No hay comentarios: