Bendigo a Dios por tu vida Gerardo y por la de tu tocayo, porque ambos hacen posible que la enseñanza de Gracia nos llegue a lo lejos.
Yo he podido experimentar una libertad de la vida religiosa, fria y en las fuerzas de mi carne tratando de lograr alcanzar la presencia del Amado; para disfrutar de Su presencia por el simple hecho de confiar en El. Lo siento cerca y muy dentro de mi.
Gracias Dios por este ministerio hermoso de Caminando Bajo su Gracia en America Latina!!
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