viernes, 15 de octubre de 2010

ENSEÑANZA

Él toma la iniciativa

17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 18Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

2 a los Corintios 5:17-19

El hombre está en enemistad con Dios; le ha dado la espalda. El hombre necesita la reconciliación; es decir, por causa de la relación que había entre ambos, uno se apartó y por supuesto, ese eres tú.

Tú eres el que necesita volver a ese pacto de amistad. Pero no será bajo tu propia iniciativa, o perspectiva; todo tendrá su principio en lo que Dios ha hecho por ti.

Un libro del Antiguo Testamento nos enseñará, y nos guiará a un bello romance que finaliza con una historia de reconciliación envidiable a los ojos de todos aquellos que no se han atrevido a experimentar de una manera más profunda las riquezas de Su gracia.

Explico lo mencionado: El profeta Oseas fue llamado para unirse con una mujer ramera que Dios mismo le había escogido. (Óseas 1:2) Finalmente se casan y la trata con amor, ternura y pasión y ella le da hijos. (Óseas 1:3-8) Un día esta mujer toma la decisión de alejarse de él para regresar a su vida habitual; la prostitución.

Dios le dice al profeta que vaya a buscarla y la regrese a su hogar. Después de un periodo de tiempo, este hombre encuentra a su esposa en una subasta. Allí, ella se encontraba a merced del mejor postor.

Desnuda y sin ningún valor ante la sociedad de esos tiempos esperaba ser vendida. Oseas la observa y compra a su propia esposa, para después llevarla a su hogar y sin reprocharle nada, la amó apasionadamente sin reservas ni medidas. Esto es un cuadro de lo que Dios ha hecho con el hombre para reconciliarlo. El nunca ha dejado de amarnos; y por consecuencia, no ha necesitado reconciliarse con nosotros. Este es el significado de la palabra griega "katallasso".

Así como Oseas tomó la decisión por parte de Dios para que su esposa se reconciliara con él, así Dios lo hizo con nosotros. Fue a buscarte y te encontró. Decidió amarte sin esperar nada a cambio. Nosotros no le amamos primero, "Él nos amó primero" (1 de Juan 4:10) Recordemos que nosotros no lo elegimos a Él: "Él nos eligió a nosotros" (Juan 15:16) Todo tiene un principio; esto es: Dios toma toda iniciativa para abrazarnos con Sus brazos, y mostrarnos todo lo que Él es para cada uno de nosotros.

"Tal como somos" llenos de defectos y de errores, nos regala Su amor eterno. (Jeremías 31:3) y decide por Su gracia jamás condenarnos, (Romanos 8:1) ¡Así es! ¡Jamás nos condena por las actitudes mostradas cuando decidimos ir en pos de la carne! Es difícil abandonarse a alguien que no nos acepte tal y como somos, ¿No lo crees? Pero es fácil abandonarse a alguien que nos acepta tal y como somos.

Seguramente Gomer después de haber sido comprada, esperaba el momento para que su esposo arreglara cuentas con ella. Pero los días transcurrieron y nunca fue condenada, Lo único que recibió fue aceptación y amor.

Al conocer que la reconciliación con Dios inicia por medio de Él, se abre una ventana de consolación para miles que han vivido en las cavernas de la culpabilidad, en los abismos de la vergüenza. Tu Padre te ha observado y ha decidido correr hacia ti con los brazos abiertos para decirte: Te amo, te amo; ¡No puedo vivir sin ti!

GERARDO VAZQUEZ

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