martes, 9 de febrero de 2010

DE LA PLUMA DE NUESTRO PRESIDENTE/ EL DR. STEVE MCVEY

HAZ LAS PREGUNTAS CORRECTAS

La pregunta definitiva en la vida del creyente no es, “¿Estará mal que haga esto?” sino, “¿Estoy permaneciendo en Cristo en este momento?” Una persona incrédula evalúa su comportamiento basándose en lo bueno y en lo malo, pero el estilo de vida de un cristiano debe fluir por la actividad de Cristo. Si el estilo de vida de un cristiano se edifica alrededor de un sistema de valores, hay poca diferencia entre eso y el estilo de vida de un incrédulo.

Muchos incrédulos expresan el deseo de vivir según los valores que forman la Regla de Oro o los Diez Mandamientos.

Recientemente vi un anuncio con los Diez Mandamientos impresos en el mismo. Debajo de ellos estaba escrito: “Los Diez Mandamientos”: ¡La manera en que Dios salvará a América!” Eso puede sonar bien, pero está mal.

Los Diez Mandamientos delinean un código moral que refleja la naturaleza de un Dios santo. Sin embargo, la única cosa que los Diez Mandamientos pueden hacer por América es ministrar condenación y muerte a nuestra nación. El propósito de la ley es establecer una conciencia de la necesidad. Puede diagnosticar la enfermedad espiritual, pero no ofrece en lo absoluto ninguna esperanza para la cura. El anuncio hubiera estado correcto si hubiese dicho, “Jesucristo: ¡La manera en que Dios salvará a América!”.

El tratar de imponer justicia sobre una nación incorporando valores basados en la ley, o incluso en los Diez Mandamientos, es inútil. Separada de Cristo, ¿puede una nación observar los Diez Mandamientos? ¿Separados de Cristo, qué capacidad tendría el pueblo para obedecer las leyes de Dios? La respuesta para una sociedad que perece no son los valores. La respuesta es Cristo. ¿Es esto cierto sólo para los incrédulos? ¿Tiene sentido que los incrédulos no puedan salvarse por los valores y que sin embargo los mismos de pronto tomen una gran importancia para los cristianos?

DR. STEVE MECVEU

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