LO HE DESILUSIONADO
―"He tratado de hacer bien las cosas pero siempre fallo"; ―"He desilusionado a Dios", ―"Seguramente ya no hay misericordia para mí". Estas fueron las palabras de una persona a la cual escuche en cierta ocasión. ¿Sabes que tú no puedes desilusionar a Dios? Me observó con confusión y me dijo: ―¿Qué dijiste Gerardo? Una vez más le dije: ―"Tú no puedes desilusionar a Dios" Proseguí a explicarle: ―Imaginemos que es tu aniversario de bodas. Sales de tu casa y compras una docena de rosas para tu esposa; tocas a la puerta y ella te abre; entonces le das las rosas y con una sonrisa te agradece el detalle. Una gran tristeza la invade internamente, y sin comunicártelo piensa: antes me regalaba 3 docenas y ahora sólo una; parece ser que cada año me las va rebajando. Se desilusiona porque ella esperaba algo diferente a lo que recibió en ese momento. Podríamos decir que la desilusión ocurre cuando las expectativas no se cumplen.
Con Dios es diferente. Él no dice: ―Hijo: me has sorprendido. Yo no sabía que tú harías todo eso. ¡Yo esperaba más de ti! ¡Me has desilusionado! ―Escucha bien esta declaración ―le dije a esta persona: ―Dios no espera nada de ti. Dios sabe todo de ti. Él es Omnisciente. Por lo tanto, jamás podremos desilusionar a Dios, porque Él sabe todo lo que sucederá en el futuro. Nos podemos desilusionar a nosotros mismos pero jamás lo haremos con Dios.
GERARDO VAZQUEZ
No hay comentarios:
Publicar un comentario