SALMO 18: 46. Viva Jehová, y bendita sea mi roca, Y enaltecido sea el Dios de mi salvación;
Una mujer amorosa y conocida por la sociedad de sus tiempos se encontraba enterrando a su hijo. Abrumada en medio de la soledad por la trágica experiencia, decidió aliviar su corazón con la expresión ¡DIOS VIVE!
Los días transcurrieron y otro hijo pereció y después de haberlo enterrado siguió insistiendo; -“El consuelo muere, Pero DIOS VIVE” -Transcurrió un tiempo no muy largo y se entero que su amado esposo había fallecido.
Una tarde se sentó en un sofá donde solía platicar con el Señor muy a menudo y en su desesperación parecía haber olvidado lo que siempre había creído, lo que siempre había expresado; DIOS VIVE. Sin embargo, aun le quedaba un niño pequeño, el cual, habiendo observado y escuchado la creencia de su madre se acerco para preguntarle, ¿Ha muerto Dios, madre? ¡Por favor dime! -¿Él también ha muerto? Las palabras del pequeño golpearon y sacudieron lo más profundo del corazón de la madre abatida por la vida… -Esta se levanto para depositar su confianza en Jehová y poder decir una vez más; DIOS VIVE.
Permite que el Señor Jesucristo mediante cualquier medio que él use en particular te saque de la selva densa del desanimo donde por momentos te has extraviado y recobraras el ánimo tan anhelado en medio de todo lo que te rodea.
Es necesario recordar que no servimos a un Dios imaginario, caricaturesco, moribundo o parapléjico, sino al Único que tiene TODO. Como leales en, con, a, y por medio de él, tal como esa madre, regresemos una vez más, o ¡Diez mil veces de ser necesario! A la expresión Bíblica; DIOS VIVE.
¡Ho Amados Creyentes! Enaltecido sea el Dios de nuestra salvación. Seamos instrumentos en sus manos y proclamemos en medio de la guerra la historia del nuevo pacto.
Director Ejecutivo
Gerardo Vázquez
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