miércoles, 12 de agosto de 2009

DE LA PLUMA DE NUESTRO PRESIDENTE / EL DR. STEVE MCVEY

Necesitamos Entender El Campo De Batalla

Quizá nos ayudarla comprender claramente el significado de algunos términos comunes para tener claro por qué siendo creyentes aún pecamos algunas veces, a pesar del hecho de que nuestra naturaleza es santa. Tenemos el potencial de decir no a la tentación cada vez que la enfrentamos, pero el hecho de ignorar en dónde reside la batalla del creyente, ha llevado a muchos al fracaso. Si no entendemos el método de operación que el enemigo usa en sus ataques siempre seremos vulnerables. Cualquier enemigo tiene la ventaja cuando ataca en la oscuridad. Si queremos estar preparados para mantenernos en victoria en las batallas en la tierra de Gracia, es importante que entendamos el significado de algunas palabras para que conozcamos el terreno en la tierra en la cual vivimos ahora. Considera estos tres términos y su significado:

La naturaleza pecaminosa. Esta es la naturaleza que posee cada persona que está en Adán. Es la naturaleza del no creyente (lee Efesios 2 2:3). En la salvación Dios hace morir nuestra naturaleza pecaminosa para que ya no exista en nosotros (lee Romanos 6: 1-3, 66; Gálatas 2:20; Colosenses 3:3). De este tema se habló a fondo en el capitulo 4. Hay muchos creyentes confundidos debido a la traducción que los traductores de la Nueva Versión Internacional hicieron de la palabra griega sarx (carne), al traducirla como “naturaleza pecaminosa”. Estos hermanos fueron, sin lugar a duda, sinceros en su esfuerzo por hacer la traducción con exactitud, pero simplemente se equivocaron en ésta. Si lees la NVI, no te confundas cuando encuentres la frase “naturaleza pecaminosa” en tu Biblia. Simplemente sustituye la palabra “carne” en tu mente. Esa es la palabra usada en otras traducciones y es una mejor opción. Los cristianos no tienen una naturaleza pecaminosa porque ésta murió al momento de recibir a Cristo.

Carne. Ésta es la palabra utilizada a menudo en la Biblia para describir la autosuficiencia. Algunas veces puede significar “piel,” pero con frecuencia se refiere a las técnicas que utilizamos para manejar la vida (lee Juan 1:13; Romanos 7:5; 8:4-13; 13:14; 1 Corintios 1:26; Gálatas 3:3; 5:17,24; Filipenses 3:3-4). La carne denota las estrategias que hemos desarrollado para manejar nuestros asuntos en nuestra vida cuando no estamos dependiendo de Cristo. Es un comportamiento aprendido que se expresa cuando vivimos independientemente. Cuando nos convertimos en cristianos, nuestra carne no murió. Nuestros patronos aprendidos de autosuficiencia se mantienen guardados en nuestra mente, dispuestos a activarse cuando no dependemos de Cristo para que viva a través de nosotros.

Pecado. Todos los cristianos poseen una nueva naturaleza que los hace desear comportarse de una manera que honre a Jesucristo. Hay sin embargo, un poder interior que necesitamos enfrentar. Esta fuerza del pecado es una fuerza en nuestro cuerpo imperfecto que siempre está lista para arrastrarnos hacia el pecado. Pablo personifica el pecado, separando su presencia dentro de él de su verdadera identidad. Con respecto al pecado expresado a través de su conducta, él dijo: “De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí” (Romanos 7:17). Una vez más, tres versículos después, dice: “Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí” (Romanos 7:20). En dos ocasiones, en tres versículos Pablo señala la realidad del pecado.

Mientras que la naturaleza vieja del pecado del cristiano ha muerto y Cristo se ha convertido en tu razón de vivir, aún vive dentro del mismo cuerpo que siempre has tenido -un cuerpo que aún no ha sido completamente perfeccionado-. Un día recibiremos cuerpos glorificados, libres de la influencia del pecado, pero mientras tanto estamos confinados en estos cuerpos que aún sufren las consecuencias del pecado que aún está en ellos.

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