18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. 19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Mateo 18:18-19
Muchos cristianos han tratado de ver estas palabras como una fórmula mágica en la vida cristiana, y sinceramente las han puesto por obra bajo un sinnúmero de expresiones. Observemos algunas de ellas: Algunos comienzan a decretar y a confesar ciertas palabras; otros hacen guerra espiritual; otros buscan la unción; otros han corrido al conocimiento bíblico; otros a la oración; otros a los cinco ministerios. La lista continúa: Es inmensa. Podría seguir hablando de muchos más principios que se han empleado a través de los años con el propósito de desatar una bendición por parte de Dios.
Pero... -¿Te has puesto a pensar que tal vez Dios ya nos ha dado todo en la persona de Cristo?
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo… Efesios 1:3
Este texto rompe con todas las buenas ideas y con todas las actividades que los creyentes puedan usar para determinar lo que únicamente Dios puede hacer.
La Biblia dice claramente que YA fuimos bendecidos con toda bendición espiritual. "Toda bendición". Esto significa que no hay lugar para adquirirla, lograrla, o comprarla. Bajo el nuevo pacto todo se nos ha dado.
No tenemos por qué vagar en la vida cristiana tratando de desatar algo del cielo que ya ha sido desatado. Amados: ¿Por qué tratar de entrar a una casa cuando ya estamos adentro? No es necesario navegar en alta mar con las creencias de que debemos hacer ciertas peticiones tales como: dame, derrama, quiero, envía.
Si la Biblia dice que ya Dios me ha bendecido con toda bendición espiritual, ¿Por qué entonces seguimos buscándola? La palabra de Dios necesita ser la máxima autoridad escrita para nosotros aquí en la tierra. Abrasémosla y creámosla a pesar de que vaya en contra de nuestras creencias.
Antes de Su muerte, fuimos llamados a desatar las bendiciones del cielo; pero después de Su muerte fuimos llamados a creer que las bendiciones ya se han desatado y permanecen en nosotros, y pueden fluir a través de nosotros en la manera que Cristo expresa Su vida por medio de nosotros.
Director Ejecutivo
Gerardo Vázquez
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