No te engañes, ni engañes a otros; no es tu obligación, ni la de los congregantes edificar la iglesia de Cristo. Los Santos saben que no pueden confiar en sí mismos, ni en la obra de sus manos. Nosotros podemos incitarnos a nosotros mismos, e incitar a los otros que nos rodean; “pero si Dios no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1)
www.caminandobajosugracia.com
GERARDO V.
No hay comentarios:
Publicar un comentario