jueves, 3 de junio de 2010

De la pluma de nuestro Director/ Gerardo Vázquez

Herido por mi Desobediencia



En cierta ocasión mi hija Gloria Abigail y mi hijo Gerardo Jonatán, estaban jugando en el hospital donde Gloria tenía una cita con su doctor, recuerdo que les dije a ambos, no corran porque se pueden caer, el piso está muy resbaloso, pero no hicieron caso a lo que les dije.

Mis hijos siguieron divirtiéndose y de repente vi a Gloria Abigail que corría con todas sus fuerzas hacia mí, por un momento creí que se caería, pero gracias a Dios, llegó sana y salva a mis brazos.

Mientras le llamaba la atención para que no cometiese el mismo error, Jonatán decidió hacer exactamente lo mismo que su hermana, corrió fuertemente y cuando estaba a punto de llegar a mis brazos, sé cayó, golpeándose la nariz y al instante comenzó a sangrar. Rápidamente me acerqué a una enfermera, le pedí unas gasas para limpiarlo y saber si la herida era profunda. Abigail al ver a su hermano en problemas comenzó a llorar, pero, tratándola de consolar le dije: -"no te preocupes hija, papi curará a tu hermano." Me fui deprisa al baño para revisarlo, afortunadamente su accidente no pasó a mayores. Después de unos minutos, todo regresó a la normalidad, ambos siguieron corriendo olvidándose del accidente.

¿A qué punto deseo llegar con ésta historia? Bueno, varias veces le dije a mi hijo que no corriera por que se podía caer, Jonatán desobedeció y se cayó, ésa es la realidad. Pero quiero preguntarte algo, crees que yo le dije a Jonatán... "Te caíste porque no me obedeciste, eso te pasó por ser tan rebelde, por no someterte. Te voy a dejar ahí tirado hasta que te desangres y entiendas que tienes que obedecerme. Sí, sí, ahí te voy a dejar para que te disciplines y ya no lo vuelvas a hacer; eso es para que la próxima vez que tu papá te dé una advertencia la pongas por obra".

¿Usted cree que yo le dije eso a mi hijo? ¡Claro que no! ¿Sabes lo que hice al verlo en el piso? ¡Corrí! Lo levanté y le dije: "¡no te preocupes hijo, te voy a cuidar, estaré contigo para ayudarte, confía en mí!"

Eso fue exactamente lo que hice con Gerardo Jonatán, me dediqué a besarlo y acariciarlo. Había desobedecido, sabía que ya había pagado las consecuencias. Pero el hecho más contundente, es que al verlo en el piso me enfoqué en "ayudarlo" y no en "enjuiciarlo", lo más importante para mí en ése momento era ayudar a mi hermoso bebé, ya que se encontraba herido, me necesitaba y por supuesto le brindé todo mi apoyo.

Quiero decirte que siempre lo voy a apoyar, pero eso no quiere decir que estaré de acuerdo con su pecado. Pero, pase lo que pase en su vida, nada cambiará lo que sienta por él. ¿Sabes por qué? Porque lo amo y mi amor por él es más grande que todas las faltas que pueda cometer durante toda su vida.

¿Puedes analizar este ejemplo? ¿Tú crees que yo amo a mi hijo? ¡Claro que lo amo! daría mi vida por él, pero quiero preguntarte algo más profundo, ¿crees que yo amo a mi hijo más de lo que el Padre celestial te ama a ti? ¡Claro que no!

Tal vez estés herido por tu desobediencia, pero Jesús sabe que ya estás pagando las consecuencias, así es que, ¿por qué no dejas que Jesús te cargue en sus brazos en éste momento de prueba?

Tal vez los ladrones, - enseñanzas, cantos, predicaciones, oraciones,
(etc.etc.etc.) que no son bíblicas - le dirán a tu mente que Dios no te
perdonará y que la herida en tu corazón, es por causa de tu desobediencia.
Pero Jesús es un Dios de oportunidades, por lo tanto esa enseñanza que se ha arraigado en las profundidades de tu corazón, no es de Él. Deja de pensar que no mereces nada.

El pueblo de Israel desobedecía momento tras momento, Dios no estaba de acuerdo con su pecado y tampoco lo está con el tuyo, pero a pesar de su rebeldía, Dios los libró y no sólo éso, sino que los gratificó llevándolos a una tierra de leche y miel.

8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella
tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel...
Éxodo 3:8

Ciertamente no tenemos razón para vivir como seres aplastados por la condenación y la culpabilidad.

31¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
Romanos 8:31

Recuerda que Dios no frunce las cejas, cruza sus brazos, golpea el piso y mueve su cabeza para desaprobar tu tropiezo y mucho menos se molesta con aquellos que no han sido eficientes en la vida cristiana. Recuerda que Él es más grande que tu desobediencia.

¡Dios es restauración, no Condenación!


ATENTAMENTE
Director Ejecutivo
Gerardo Vázquez

No hay comentarios: