TEMA;PROTAGONISTA
Cuando el fruto de tu trabajo resulta gratificante, y el ministerio comienza a florecer a la vista de todos, puedes estar expuesto al hecho de querer ser tú el protagonista de la historia. Esta palabra se ha sembrado de una manera muy cautelosa en: colegios bíblicos, escuelas musicales, iglesias de todas las denominaciones, etc. y ha dado frutos al por mayor.
Hay una historia que nos refleja este tipo de ministerio religioso que muy a menudo existe en la iglesia contemporánea.
Eliseo volvió a Gilgal cuando había una grande hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas estaban con él, por lo que dijo a su criado: Pon una olla grande, y haz potaje para los hijos de los profetas. Y salió uno al campo a recoger hierbas, y halló una como parra montés, y de ella llenó su falda de calabazas silvestres; y volvió, y las cortó en la olla del potaje, pues no sabía lo que era. (2 de Reyes 4:38-39)
Gilgal era conocida como el hogar de los renovados, "Escuela de los profetas", la cual fue establecida por el gran profeta Eliseo. Un día, Eliseo le dice a su criado que prepare una olla grande de potaje. Alguien salió al campo y trajo calabazas silvestres para cocinarlas. El potaje se sirvió y cuando comieron alguien gritó: ―¡Hay muerte en esa olla!
Las palabras que a continuación vas a leer pueden sonar como algo irreverente para el ministerio profético: "La Biblia dice que los profetas de Dios sirvieron y comieron veneno". Yo hice lo mismo durante muchos años. Tomé el protagonismo que le corresponde a Cristo y lo mezclé con mi protagonismo. Cotidianamente servía ese veneno a la iglesia, y confieso que yo también me lo tragué. Llegué a creer que todo lo que yo enseñaba era de suma importancia para el cristianismo; pero la verdad es que muchas veces prediqué un puñado de palabras vanas que se encargaron de envenenar la mente del creyente.
¡La planta silvestre que hemos recogido del campo está envenenada! Y ésta no te matará, pero te mantendrá intoxicado por el resto de tu vida. ¿Pero cuál es la verdadera razón y el resultado de este protagonismo que se ha venido desarrollando a través de la historia cristiana de una manera no tan visible? Veamos la primera respuesta:
La razón primordial del protagonismo, es llegar a ser reconocidos en el ambiente cristiano. Es muy ameno cuando alguien nos dice que estamos haciendo muy bien las cosas. Es muy confortable cuando alguien nos acepta y valora nuestro trabajo; esto nos hace sentir bien.
Necesitamos tener cuidado con ese tipo de halagos; si no lo tenemos, podemos ingerir el veneno del protagonismo. Ahora veamos la segunda respuesta: el resultado del protagonismo es sin duda una palabra que yo titulo: "La fama cristiana".
Los cinco ministerios al vivir afanados en esa oscura realidad, se convierten en productores de películas baratas, que comienzan a vender en el "Hollywood Cristiano" al mejor postor. Sus tramas llenas de ideologías humanas son llevadas a la mercadotecnia cristiana que se encarga de etiquetarlas como las mejores. Seducidos por las diferentes fábulas que están saturadas de sentimentalismo y emocionalismo, la cartelera les ofrece horarios accesibles y una variedad de películas que son para todos los gustos.
Emocionados por tanta variedad, algunos compran su boleto para ver la película que se está exhibiendo en la sala 1; otros compran su boleto para la sala 2; otros para la sala 10. Recordemos que todas las películas tienen algo en común: quieren ganar el reconocimiento de la mejor película del año.
Cuando el protagonista es premiado con la famosa estatuilla, los espectadores se ponen de pie y comienzan a ovacionarlo mientras le brindan un gran aplauso que es escuchado más allá del tercer cielo.
Después, llevan su trofeo a su iglesia sensual para colocarla en la vitrina y ser admirada por todos los que forman parte de ella. ¡El grito interno de muchos no se hace esperar!: ―"Lo he logrado, soy famoso y puedo competir contra el que quiera".
Yo tengo la solución a toda necesidad. Yo tengo la fórmula del éxito. Abrumados por esa fama cristiana, salen al teatro destilando un perfume barato de prepotencia y de vanidad que se esparce hasta los confines de la tierra. Su estilo de vida, es continuar hinchando esa fama cristiana bajo un protagonismo oculto que únicamente le pertenece a Cristo Jesús.
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Gálatas 2:20
Esta verdad bíblica nos dio la capacidad de conocer una nueva vida. Pero no la misma y vieja vida, con todas sus capacidades protagónicas que fue crucificada; sino una vida completamente nueva. No tan solo una vida divina impersonal, sino el mismo Cristo en nosotros. Para que ahora podamos decir: ya no soy yo el protagonista, sino Cristo que vive en mí.
En cierta ocasión un joven me preguntó. ―¿Por qué algunos cristianos no aceptan el mensaje de gracia? Le respondí: -"Porque no quieren perder el protagonismo que han venido forjando a través de los años en su ciudad". Añadí algo más: ―"Los argumentos no bíblicos que ellos emplean para frenar el mensaje de libertad, son en realidad un miedo interno por ser descubiertos; ellos saben que si el pueblo conoce Sus riquezas, el terremoto de gracia destruirá su fama cristiana que han venido desarrollando en su teatro llamado iglesia". Por supuesto, algunos no querrán perder todo esto y lucharán hasta la muerte para seguir controlando y manipulando al cuerpo de Cristo.
Exclamé a este joven: ¿Te das cuenta de la seriedad del problema? El respondió: ―"Sí, me doy cuenta; es tan claro como el agua". Seguí explicándole: ―además, creo que prefieren crucificar el mensaje de gracia (los fariseos también lo hicieron) antes de que se exponga su verdadera condición a la luz de la palabra.
¡
Oh, amados hermanos! El protagonista es Cristo, y Él vive internamente en cada uno de nosotros. Lo interno (Cristo) hace lo externo. Indiscutiblemente es Él quien hace el cristianismo. El mérito de una obra depende enteramente de los motivos que lo han impulsado. No es la buena acción lo que hace al cristiano; el cristiano llega a ser por lo que Cristo ha hecho en él, y puede hacer por medio de él.
La Biblia dice: "Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Juan 8:42) Si la verdad nos hace libres, quiere decir que "las mentiras nos atan".
Se menciona que el mensaje de las buenas nuevas es el más importante de la historia humana. Con todo el respeto que usted se merece, no estoy de acuerdo con tal declaración. Creo firmemente que el mensaje de las buenas nuevas, es el único mensaje. Y el que estelariza el papel protagónico de estas buenas nuevas, es Cristo. Lo demás, es humanismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario