26Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.
Juan 6:26
En cierta ocasión Jesús reprendió a un grupo de personas porque le seguían únicamente por la comida y los acusa de no ver; es decir, de no ver más allá de lo natural.
Pudiesen existir buenas causas y buenas obras que pueden ocupar la atención primordial del creyente. A pesar de querer ver todo lo externo, nada debe ser capaz de sustituir la Vida fresca y profunda de nuestro amado Jesús. Mientras que las bendiciones externas son importantes en la vida del creyente, no lo es todo. Cristo lo es. Si las bendiciones se manifiestan externamente o si no se manifiestan, Cristo sigue siendo Cristo.
Es importante llegar al lugar donde reconocemos que la vida de Cristo se trata de un profundo y permanente amor que nos brinda a cada uno de nosotros y en todo momento de nuestro diario vivir. Es una inconmovible seguridad que nos ofrece, la cual reside en nosotros.
Es una intimidad que nos capacita en cualquier lugar, en cualquier prueba que estemos atravesando para poder decir, que sólo a Él le necesitamos. Podríamos expresarlo como lo dijo el apóstol Pablo: "Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. (Filipenses 1:21)
Consideremos esta pregunta: ¿Estoy siguiendo a Jesús únicamente para que supla mis necesidades? Para muchos éste es el caso. Están relacionados únicamente con las bendiciones que Cristo les ha dado, pero no están relacionados con Él. Él siempre ha propuesto a lo largo de la historia humana conocerle cada día más íntimamente, y desea ser más que otro volumen en la enciclopedia de tus hechos, y más que un proveedor para tu diario vivir.
Corremos el riesgo de estar más apasionados por Su bendición, que por Él mismo. Pero dirás: ¿Me estás pidiendo que renuncie a las bendiciones que Dios me ha dado a través de Cristo? ¡No!, ¡Claro que no! Lo que estoy diciendo es que necesitamos definir en que posición nos encontramos en este momento de la vida cristiana.
Quizás estamos más enamorados de la bendición que del mismo Cristo. Recordemos que existió un grupo de personas que únicamente lo seguían por la comida, y nadie está exento de vivir bajo las mismas ideas de esas personas que Él confrontó en las Escrituras que recién hemos leído.
Imaginemos una historia ficticia: Una joven de aproximadamente 19 años decide empezar una relación con una persona de 100 años. Para comenzar a conocerse, el anciano decide llevarla de vacaciones al Caribe. Mientras platican en la playa, el anciano saca de su bolsillo un regalo para esta joven. Ella lo abre y se da cuenta de que es un anillo de compromiso. La joven titubea por el atrevimiento pero mantiene la calma. El anciano al ver la paz que inunda a esta joven decide lanzar toda la carne al asador y le propone matrimonio. Ella acepta.
La realidad de esta historia es que esta jovencita no se casará porque cree que puede enamorarse de él. Tampoco creo que sea una gran admiradora de las arrugas; ¡Perdón! de las líneas del tiempo que se presentan en toda su cara. Tengo la plena seguridad que tampoco se casará con él por la fuerza física que pueda poseer. La decisión de finalizar con él en matrimonio, sería sólo por una sencilla razón: ¡Dinero! ¡Dinero! y nada más.
Muchos, al no conocer la prioridad Cristocéntrica, han finalizado en matrimonio con Sus finanzas. Lo siguen únicamente por todo lo que Él les pueda dar. Podríamos decir que Cristo ha dejado de ser nuestra vida para convertirse en un proveedor.
Gloria me platicó una historia que me impactó al momento de oírla. Cuando ella era una niña, se le acercó a mi suegro y le dijo: Papá, cómo quisiera tener un billete de un peso. Mi suegro se rió por la inocencia de Gloria y le preguntó: ¿Para qué quieres un billete de un peso? Ella le respondió: Siempre he querido saber que se siente tenerlo en mis manos.
Mi suegro volvió a reír; sacó la billetera, la abrió y le regaló lo que estaba solicitando. Cuando Gloria recibió ese regalo en sus manos gritó: ―¡Soy rica! ¡Soy rica! Gloria aventaba el billete por los aires. Los ojos de esta niña se posaron en la bendición que su padre le había dado.
¡Amada iglesia! Muchos somos como esa niña preciosa y como ella posamos los ojos únicamente en la bendición. Si Cristo te da un millón de dólares no te enfoques en ellos, como necesitas enfocarte en Él. La historia de Gloria continúa. Pasados los años mi suegro partió con el Señor. Confieso que siempre lo admiré y le tenía un gran respeto. Era de esos padres que todos los hijos desean tener en la vida.
La pérdida de este hombre ejemplar fue un golpe muy duro para mi esposa y para toda su familia. Un día Gloria sacó de su bolsillo un billete muy antiguo.
¿De dónde lo sacaste? ―Le pregunte. Gloria respondió: ―Así era el billete que mi papá me regalo cuando yo era una niña. En ese tiempo el billete era lo máximo para mí y tenía un valor inmenso; pero ahora, el billete no tiene tanto valor como la persona que me lo regaló. Lo conservo y siempre lo haré, para recordar a mi padre que me lo dio.
Gloria llegó a entender lo que muchos cristianos no entienden en la vida cristiana. Dios nos da las bendiciones; pero no para que nos enfoquemos en ellas. Nos da todo porque desea que posemos nuestros ojos en Él y que siempre recordemos que todo lo que hemos recibido es una manera divina de decirnos: ―¡Aquí estoy Hijo! ¡Obsérvame a mí!
1 comentario:
Hola Gerardo!! Espero me recuerdes de la iglesia de Pablo Martínez en el DF. Mi novia Miriam te ha estado escribiendo pidiéndote nos mandes si es posible información de iglesias donde GraceWalk tenga relación, para visitarles si es posible.
También me gustaría estar en contacto contigo o con tu grupo de trabajo para ver si me permitieran participar ministerialmente con ustedes en la medida de nuestros tiempos, pues siempre que veo mensajes como el que acabo de leer me doy cuenta de que yo también doy la vida por este mensaje que es Cristo mismo.
Te mando un gran saludo a ti y a tu familia! Te enviaré este msj a tu correo también por si acaso. Saludos!! Gal. 2:20
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