Hay dos palabras universales que comúnmente enseñamos a nuestros hijos: "Por favor" y "Gracias".
En cierta ocasión Gloria Abigaíl y Gerardo Jonatán estaban viendo el televisor. Parecía que no existía nada a su alrededor. Estaban emocionados con su programa favorito. De repente Gloria Abigaíl me dijo: ―Papá, ¿Nos regalas una bolsa con palomitas de maíz? Le respondí: ―¡Claro que sí!
Después de recibir mi respuesta, dirigió sus ojos para continuar observando el televisor. Aproximadamente después de dos minutos se dio cuenta que no me había movido de mi lugar. Me volvió a preguntar: ―Papi, ¿Nos regalas una bolsa con palomitas de maíz? Le respondí, ―Claro que sí; pero de nuevo permanecí en el mismo lugar.
Gerardo Jonatán se dio cuenta que no me había movido y de repente exclamó a gran voz: ―¡Papi! ¿No has escuchado a mi hermanita? Ya van dos veces que te pide palomitas: ¿Por qué no las has traído? Le respondí: ―es que no escuché la palabra clave.
Ambos dijeron esta vez: ―"Por favor", "por favor" ¿Nos regalas una bolsa con palomitas de maíz? Al escuchar la palabra clave me dirigí al horno de microondas y se las preparé.
Gloria Abigaíl al ver que su papi entraba en su cuarto con la bolsa de palomitas, me las quitó de la mano sin pensarlo; cuando estaba a punto de comerse un puñado, le dije: ―¡Aún no! Y se las quité de su mano.
Con tristeza me respondió: ―¿Por qué no? Le respondí: ―Aún no he escuchado la palabra clave. Finalmente me dijo: ―"Gracias", y cuando me dijo esta palabra le entregué las palomitas y ambos las disfrutaron.
Quiero hacerte una pregunta. Imagínate que mis hijos después de haberles dado las palomitas me dijeran: ―Papi, ¿Por favor nos das unas palomitas? Papi, ¿Por favor nos das unas palomitas? Por favor, por favor. Si los niños más bellos del planeta Tierra hubiesen actuado de tal manera, rápidamente les hubiese dicho: ―Hijos, ustedes ya tienen las palomitas: No es el tiempo de usar la palabra: ¡Por Favor! Es el tiempo de usar la palabra ¡Gracias!
No es conveniente caminar en una iglesia totalmente seducida a vivir fuera de tiempo en sus palabras. La mayoría de los creyentes fueron enseñados a identificarse con las palabras: ¡Por favor Dios, derrama más de ti en mí! ¡Por favor Dios, dame más de ti! ¡Por favor Dios, envía tu bendición a mí! ¡Necesito tener más de ti!
La Biblia dice que ya fuimos bendecidos con todo. ¿No crees que es el tiempo de caminar en la palabra "Gracias"?
Un joven me preguntó: ―¿Esto quiere decir que ya no voy a orar?; al fin de cuentas ya tengo todo en Dios. Le respondí: ―Yo no estoy sugiriendo que dejemos de orar. Sin embargo, es necesario dejar de orar por algo que ya tenemos en Cristo Jesús.
Le expliqué: comúnmente yo oro, pero no para que venga una bendición a mí. Oro para que la bendición que ya está en mi interior, fluya a través de mí.
Agregué a este joven: ―Si yo no veo la bendición externa que tanto anhelo, no quiere decir que no la tengo. La Biblia dice que Cristo se fue para preparar una morada para ti y para mí. (Juan 14:2-3) Me respondió: ―¡Estoy de acuerdo contigo! Le pregunté: ―¿Pero aún no la ves? Me dijo: ―Eso no quiere decir que no la tengo. Le respondí: ―¡Exactamente! El hecho de no verla de una manera externa no quiere decir que no la tengamos. ¡Tu morada está lista! Sólo requiere un poco de tiempo para conocerla tal y como es.
Nos conviene caminar en la iglesia resucitada que se identifica y desea vivir en la realidad del “gracias”. Estamos en un nuevo tiempo, en un nuevo amanecer, en un nuevo despertar, que tiene el propósito de enseñarnos a vivir bajo una nueva dimensión que ha venido a afectarnos de una manera que jamás hemos conocido.
Por esa razón, podemos gritar: Amado Padre: ¡Gracias por este nuevo amanecer!
Atentamente
Director Ejecutivo
Gerardo Vázquez
1 comentario:
Gracias a Dios por estas verdades tan preciosas. Que hermoso darle Gracias a Dios por habernos dado lo mejor, es hora de caminar en agradecimiento y alabanza dejando a Cristo fluir a tarves de nosotros.
Un saludo a todos los hermanos!!
B E N D I C I O N E S !!!!!!!!!!!
Publicar un comentario