martes, 25 de noviembre de 2008

De La Pluma De Nuestro Presidente/ El Doctor Steve McVey

Titulo: Dios no te dejara progresar

Muchos cristianos creen que si son lo suficientemente sinceros y tratan duro, pueden vivir con éxito un estilo de vida divino. Pero Dios quiere que nos demos cuenta de que no importa qué tan duro lo intentemos, nunca seremos capaces de vivir exitosamente como cristianos.

Dios no pretende que la vida cristiana sea difícil; Él pretende que la vida victoriosa sea imposible de vivir por nuestras propias fuerzas. Sólo Él puede hacerlo a través de nosotros, y hará lo que sea necesario para traernos al lugar donde lo comprendamos.

Recuerdo algo que vi hace tiempo en la televisión, que ilustra cómo frecuentemente tratamos de manejar nuestra propia vida. ¿Alguna vez viste El Show de Ed Sullivan? Incluso si no eres tan viejo como para haber visto a Ed Sullivan en la televisión, probablemente hayas visto este acto en las repeticiones. Había un hombre que giraba platos sobre la punta de largas varas que medían como 10 pies de largo. Empezaba girando un plato en una vara; después paraba la vara rectamente mientras el plato seguía girando hasta arriba, alto en el aire. Después, suavemente agitaba la vara de manera que el plato siguiera girando en la punta.

Entonces tomaba otra vara y otro plato, y hacía exactamente lo mismo. Después tomaba otra… y otra… y otra. Eventualmente, el hombre tenía una docena de platos girando en el aire al mismo tiempo. Luego corría frenéticamente de un lado a otro por el escenario, agitando las varas y manteniendo los platos girando. Él podía mantenerlos todos moviéndose al mismo tiempo. Era asombroso verlo.

El acto de ese hombre me recuerda a un cristiano que está esclavizado a vivir en el desierto de la religión vacía. La religión demanda que mantengamos todos los platos en el aire. Los platos representan todas las cosas valiosas desde nuestra perspectiva religiosa: cosas que creemos que nosotros debemos sostener. El legalista religioso gasta su vida corriendo de un lado a otro, “agitando sus varas”, en un esfuerzo de manejar su vida. ¡Seguramente nadie discutiría que esa es la vida por la que Cristo murió para dárnosla! Qué desperdicio hubiera sido su muerte.

Mientras tanto, nuestro amoroso Padre celestial nos ve vistiéndonos de este desempeño que nosotros llamamos “la vida cristiana”. Movido a misericordia, Él determina librarnos de la desenfrenada rutina que hemos pensado erróneamente como “el vivir cristiano”. Así que Él camina por el escenario de la vida y empieza a tirar nuestros platos de las varas. Uno por uno, Él los hace caer y destrozarse ante nuestros pies.

Es interesante ver cómo el cuerpo de Cristo reacciona al movimiento rompe-platos de Dios. Apuesto a que nunca habías leído acerca de este movimiento de Dios en las revistas cristianas. ¿Cómo te gustaría que “El reavivamiento quebrantador” llegara a tu iglesia? Las vidas de la gente comenzarían a rendirse para que Cristo se convirtiera en su suficiencia.

Diferentes partes del cuerpo de Cristo responden al proceso de quebrantamiento de Dios en diferentes formas. Los bautistas concluyen que necesitan re-dedicarse a intentar más duro para conservar sus platos en el aire la próxima vez.

Los pentecostales empezaron a reprender al demonio rompe-platos. Los carismáticos toman al plato en sus manos y dicen: “¡En el Nombre de Jesús, sé sano!”. Los presbiterianos concluyen que el plato debe haber estado predestinado para romperse desde la fundación del mundo. Los metodistas forman un comité para estudiar por varios años las causas del rompimiento de platos y para determinar si fue un pecado que el plato se rompiera, o si simplemente fue la inherente predisposición del plato desde el día de la creación. El Ejército de Salvación responde: -“Cuando lo piensas, ¿no somos realmente todos platos rotos?”

Al escribir esto, no es mi intención ofender a los cristianos de cada denominación. Espero que tengas sentido del humor y puedas darte cuenta de que lo que quiero señalarte, es que mientras las diferentes partes del cuerpo de Cristo responden a nuestros problemas de maneras distintas, todos tenemos la misma tendencia. Fallamos en ver que Dios es el Único que está causando nuestros problemas para poder traernos al lugar donde nos rindamos a nuestra autosuficiencia y empecemos a confiar totalmente en Él.

Dios quiere traer a cada uno de sus hijos al quebrantamiento, una condición que existe cuando nos hemos rendido a toda confianza en nuestra propia habilidad para manejar nuestra vida. Antes de que podamos cruzar a la tierra de Gracia, necesitamos llegar a nuestro límite y reconocer que nunca alcanzaremos la victoria por nuestra propia fuerza. Tratar no es más que una actividad religiosa, y Dios nos ama lo suficiente para arruinar nuestra actividad si es necesario.

Cuando Israel se preparó para cruzar hacia Canaán, el pueblo no tenía duda de que tendría que suceder un milagro para que pudieran atravesar el Jordán. Las aguas en el inundado escenario les predicaban el sermón: -“No puedes hacerlo porque es imposible. Sólo Dios puede”. Una vez que dijeron “Amén” a esa verdad, estuvieron listos para cruzar, inmediatamente. El mismo conocimiento es necesario en nuestra parte, antes de que podamos entrar a la tierra de Gracia.

Necesitamos llegar al punto donde nos demos cuenta de que para nosotros, no es difícil vivir una vida victoriosa; es imposible. Sólo una Persona puede vivir la vida de Cristo, y ese es el mismo Cristo. Él la vivirá a través de nosotros sólo cuando nos rindamos a nuestros propios esfuerzos y aprendamos a permanecer en Él.

Presidente de Grace Walk Ministries
Dr. Steve McVey

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