jueves, 23 de septiembre de 2010

RELACIONADOS CON LOS DONES

RELACIONADOS CON LOS DONES
7Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. 8Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 11Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
1 a los Corintios 12:7-11

Nuestra cultura cristiana está saturada por completo de enseñanzas acerca del poder que podemos ejercer con los dones del Espíritu. Cada día somos bombardeados por sus efectos de algo nuevo y novedoso que ocurre cuando los buscamos con pasión y entrega.

Se supone que cuando estos fluyen a través de la vida de una persona, todas las cosas resultarán en una vida de victoria.

La experiencia cristiana y la verdad bíblica nos enseñan a lo largo de la historia que aunque tengamos todos los dones fluyendo a través de nosotros, jamás debemos de pensar que es lo más impactante que nos puede suceder aquí en la Tierra.

También creo que aquellos que han leído la Biblia no pueden negar el hecho de que los dones son una herramienta que Dios nos ha dado: Si se descuida, puede transformarse en un problema sentimental, emocional y hasta superficial. Si no se atiende, podemos navegar en la insensatez, necedad, e ignorancia.

Se podría decir que la iglesia está viviendo tiempos de sensualismo, y que los cristianos han decidido depender más de los dones que del mismo dador de los dones. Me hace recordar una historia de un hombre que conocí hace unos años. Ésta persona tenía un poder adquisitivo muy fuerte; a tal grado que sus generaciones por venir no iban a sufrir carencias económicas.

Un día nos mandó llamar a su oficina para platicar acerca de las necesidades que teníamos en la iglesia donde pastoreábamos Gloria y yo. Después de definir el presupuesto mensual Gloria le preguntó: ¿Por qué está triste? Desnudado por las palabras de Gloria decidió abrir su corazón y nos hizo este comentario que nos dejó boquiabiertos:

―¡Me siento triste!,

¡Me siento mal!

Me he dado cuenta que mi familia sólo me ama y se relaciona conmigo por lo que tengo. La realidad es que todos ellos son personas interesadas sólo en mi fortuna. Mientras se desahogaba, claramente pudimos ver en sus ojos las lágrimas que comenzaron a brotar de una manera desmedida. Nos acercamos Gloria y yo a este hombre que aparentemente lo tenía todo, y mientras lloraba como un niño decidimos orar por él.

Al final de la oración le dijimos: Su familia lo ama, y estamos seguros que usted es para ellos más que un proveedor. Añadimos: Tal vez ellos no se lo han podido demostrar con acciones; tenga paciencia, tenemos la plena seguridad de que su familia lo ama.

¿Te has imaginado a una familia que únicamente ama por lo que se le da? ¡Imagínate que tus hijos mostraran un interés mezquino hacia todo lo que tienes! Nadie está exento de vivir una historia tan trágica como ésta, incluso Jesucristo.

Muchos caminan en la vida cristiana y se relacionan únicamente con Dios para que el poder de los dones fluya a través de ellos. Digo esto con todo el debido respeto. Los creyentes conocen al revés y al derecho los dones; se hacen congresos; la gente se emociona por ellos; pero la mayoría de las enseñanzas están enfocadas en poner nuestros ojos en ellos, más que en Cristo.

Este hombre experimentó tristeza al ver como algunos de sus hijos se relacionaban con él por el poder adquisitivo que les brindaba. Estoy seguro de que Cristo observa a miles de sus hijos que únicamente se relacionan con Él para que Su poder fluya a través de ellos.

No estoy en contra de que Su poder fluya a través de nosotros; pero si esto es lo único que nos importa, tenlo por seguro que el mismísimo corazón del Hijo Perfecto se encuentra triste.

GERARDO VAZQUEZ
DIRECTOR EECUTIVO

No hay comentarios: