Los teólogos y eruditos han sugerido que el griego pudiese ser la lengua más explícita que jamás se haya inventado en la historia humana. Por cada término empleado en nuestra lengua moderna, en este amplio lenguaje, existen muchos más.
Quisiera que viéramos dos palabras de este lenguaje amplio y bello, que nos mostrarán una clara idea de lo que estamos hablando.
Veamos la primera palabra; "daillassomai", significa cambiar la condición total de dos personas que han sido enemigas, de tal manera que pueda volver a reinar la amistad.
24 deja allí tú ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Mateo 5:24
En este caso explícito, Jesús nos muestra la importancia de la reconciliación entre dos partes; es decir, "dos hermanos" que se habían herido al grado de darse la espalda el uno al otro, y por ende, existía la necesidad de una restauración.
Esta palabra jamás es usada en relación con Dios. ¿Por qué? Bueno, antes que todo necesitamos recordar que Dios jamás nos ha dado la espalda: Nosotros le dimos la espalda. Esta palabra griega, al no considerarse bajo sus términos correctos, puede ser empleada y usada al grado de considerar la idea de que yo debo de poner mi parte para establecer una reconciliación con Dios; esto es una equivocación y un asalto a Su plan perfecto.
Como converso o inconverso, yo jamás tendré la capacidad de cambiar mi propia condición delante de Él. Haga lo que haga, o diga lo que diga. Mi vida se resume al hecho de que todo tiene un principio con Dios y lo demás es incidental.
A pesar de esta verdad contundente, en la iglesia moderna se nos ha enseñado que después de haber fallado en la vida cristiana, es de suma importancia que practiquemos ciertas actividades que seguramente nos llevarán a experimentar un cambio de actitud y de condición.
La reconciliación perfecta entre Dios y el hombre no se establece ni se fundamenta bajo un pacto bilateral; es decir, Dios hace algo y tú haces algo para Él. ¡No! Los pactos de Dios son unilaterales; es decir: -Él lo hace todo y tú te atreves a recibir y a descansar en esa verdad.
Si Dios creyera que tú pudieses reconciliarte bajo ciertas actividades que practicas, ¡Cristo no tendría que haber muerto por nosotros! Es necesario enfatizar el hecho de que ningún cristiano tiene la capacidad de lograr algo en la vida cristiana, ya que si se le deja por sí solo, es presa fácil para vivir en la mentira.
ATENTAMENTE
Director Ejecutivo
Gerardo Vázquez
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