ACEPTADOS POR GRACIA
Lo que la mayoría de los cristianos conocen en la vida cristiana es: la auto-aceptación y la aceptación por misericordia. Hemos vivido ahí durante años, pero veamos a continuación uno de los pasajes más conmovedores de la Biblia. "Y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó" (Lucas 15: 20) ¿Por qué su padre hizo esto? ¿Qué es lo que hizo correr al padre hacia el hijo pródigo?
¡Su Gracia!
¿Podrías describir el gozo de este padre cuando ve a su hijo? ¿Puedes escuchar como su corazón late rápidamente? ¿Puedes imaginar cómo trata de recuperar el aliento? Cuando finalmente se topan cara a cara, el padre se echa sobre su cuello y lo besa. Qué impactante y preciosa es la Gracia. Aquí podemos observar dos verdades preciosas:
La primera es: Que el Padre jamás se enfocó en el pecado de su hijo. ¿Por qué no lo hizo? Porque el Padre quería mostrar que su gracia era más grande que su pecado. “Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la Gracia”. (Romanos 5:20)
La segunda verdad es: Tampoco se enfocó en los pensamientos del hijo pródigo; cuando éste pensó que no era digno de ser llamado su hijo por lo que había hecho. ¿Por qué no lo hizo? Porque el Padre sabía que su hijo era indigno aun antes de marcharse. El hijo pródigo rebasó todos los límites, pero jamás pudo rebasar el límite de la gracia de Dios. Después de haber regresado, el padre le dijo a sus siervos: ―“Sacad el mejor vestido, y vestidle, poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies”. (Lucas 15: 22)
¿Puedes ver Su gracia? El padre no ejecutó Su justicia sobre él; de hecho lo perdonó. Ahí está Su misericordia, pero lo más impactante lo vemos cuando decide premiarlo; ahí está Su gracia.
Para muchos creyentes esta parábola no debería existir; es un golpe muy duro al ego humano. ¡Imagínate que tu hijo se roba tu auto y decide saquear tu cuenta bancaria para gastarla en placeres mundanos! Un día regresa a casa arrepentido; tú le perdonas para después decirle: ― ¡Hijo, tengo otros diez mil dólares en otra cuenta bancaria, tómalos para tus necesidades! Para los humanos, creo que esto sería algo imposible de hacer; pero lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. (Lucas 18:27)
La aceptación bajo Su gracia necesita ser expresada como la influencia que la mayoría de los cristianos necesitan conocer en estos días. Dios nunca la altera, ni la diverge, ni es indeciso en sus palabras. Muchos creen que por tener cierta conciencia de sus pecados, es necesaria la renovación de la aceptación. Dios es inmutable y su ojo descansa en la obra terminada de Su Hijo.
Cuando usted comete alguna falta, tiene libertad para pensar que Dios ya no lo acepta; pero vivir bajo tal actitud, es tratar de cambiar lo que Él ha determinado. Él no cambia; usted sí. Él se mantiene veraz. Él es fiel. (Deuteronomio 7:9)
El fundamento que Dios usa para aceptarnos, necesita ser el nuestro. ¡No existe otro! Él está totalmente satisfecho con Su Amado y nosotros podemos descansar en esta obra latente. Todo proviene de Dios hacia nosotros; no de nosotros hacia Él. Todo comienza con Él y termina con Él. Él es el Alfa y la Omega, Principio y Fin. (Apocalipsis 1:7)
Cuando el Espíritu Santo nos habla, no lo hace tomando como base lo que el hombre desea lograr para Dios, sino lo que Dios ha logrado para el hombre. Muchos cristianos luchan con esta verdad, ya que siempre observan su auto-justicia como base para la aceptación.
¡Escucha esto creyente!: No hay nada recomendable de nosotros hacia Dios; todo se ha hecho en la obra terminada de Cristo. Llévate este pensamiento en lo más profundo de tu ser: "La gracia no es justa" si lo fuera, no sería gracia. De hecho, no existe una sola causa por la cual Dios nos debería de haber aceptado. Si hemos sido aceptados únicamente por gracia, es ilógico que exista un solo esfuerzo por parte del cristiano para ganarla.
Echa a un lado las cuestiones impertinentes que se filtran para diluir lo que se establece en Su palabra. ¡Oh, amado, atrévete a creer esta virtud divina! No la aceptación que va y viene, sino la que permanece.
Es mi deseo que Dios te ilumine, te revele, y te conduzca a través de su Santo Espíritu a esta gran verdad: La aceptación por Gracia.
ATENTAMENTE
Director Ejecutivo
Gerardo Vázquez
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