6 Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
Josué 1: 6-9
Crecí en la iglesia creyendo que tenía que guardar la ley a la perfección para poder ser bendecido. Predicaba que la iglesia debería esforzarse al máximo para poder ser prosperada. Esto es una realidad cuando nosotros analizamos Su palabra escrita en el Antiguo Testamento.
En las Escrituras recién leídas la palabra esfuérzate se enumera tres veces. ¿Por qué se menciona tantas veces esta palabra? Bueno, porque el fundamento de la ley estaba basado en el esfuerzo humano que se centra en mí.
Yo debería de esforzarme al máximo para que las buenas obras pudiesen fluir a través de mí. Debería de esforzarme al máximo para que mis propias justicias fluyeran a través de mí. Debería de esforzarme para que un buen comportamiento fluyera por medio de mí. "Podríamos decir que el ser humano tenía una parte primordial que cumplir en la historia de Dios".
El fundamento de la ley no solamente requería el esfuerzo y la valentía. Existían dos requisitos primordiales para todo el pueblo de Dios; dos condiciones que deberían atenderse a la perfección. Una de ellas era guardar toda la ley; la otra era cumplir toda la ley. El desobedecerla provocaba que yo no fuera un hijo especial de Dios. "Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra". (Éxodo 19:5)
Hoy la iglesia no es diferente de aquellas personas que caminaron por las sendas del esfuerzo humano. Van por la vida centrándose en el yo personal y tratan de cumplir las dos condiciones para tratar de ser perfectos; esto se llama legalismo.
El legalismo es un sistema de vida en el cual yo me esfuerzo al máximo para después recibir lo que anhelo. Es un estilo de vida basado en lo que yo pueda guardar y en lo que yo pueda cumplir por medio de la ley para llegar a la perfección.
No importa cuánto te esfuerces y seas valiente. No importa todo lo que hagas y dejes de hacer para agradarle; nunca será suficiente. El gozo de la vida cristiana no se encuentra en estas dos condiciones que demanda la ley.
Algunos teólogos y escatólogos han sugerido la idea de que Dios dio la ley porque Él creía que el hombre la podía cumplir; esto es contrario a lo que la Biblia nos enseña. Dios no dio la ley porque el creía que Él hombre la podía cumplir. Dios dio la ley para que nos diéramos cuenta que no la podíamos cumplir.
Otros teólogos y escatalógos dicen que la ley se dio para que llegásemos a ser perfectos por medio de ella; pero este pensamiento también es contrario a lo que las Sagradas Escrituras nos enseñan.
El legalismo sugiere la idea de buscar esa perfección, "no en el amor de Cristo" sino en la lista de reglas religiosas. Para esa clase de personas es más fácil imponer, medir, manipular, controlar, contabilizar las cosas; pero se olvidan que los cristianos no son cosas; ¡son personas!
El propósito de Jesús al exponer las bienaventuranzas en el monte, era sacar a flote la incapacidad del esfuerzo humano para lograr la perfección.
48Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Mateo 5:48
La cita de Mateo capítulo cinco, verso cuarenta y ocho no tiene el propósito de mostrarnos todo lo que tenemos que ejecutar al pie de la letra; como tampoco tiene el propósito de incitar a los creyentes a tratar de alcanzarla.
En realidad, el modelo tan alto que Jesús expuso a los oyentes de esos tiempos, era con el propósito de mostrarles que no ha existido, no existe, y no existirá esperanza alguna para alcanzar la perfección mediante la ley.
Jesús no trataba mediante sus palabras de incitarnos a, "Esforzarnos un poco más" Él nos quiere llevar al punto donde dejemos de intentarlo por completo y podamos confiar en Él como nuestra vida. (Gálatas 3:4)
Tú no tienes que caminar a través de la vida bajo el esfuerzo humano, tratando de cumplir y de guardar a la perfección todas las demandas. No negamos que todo esto está escrito en el antiguo pacto; pero los hijos de Dios vivimos bajo un nuevo pacto, y éste claramente nos enseña que ya somos perfectos.
14porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
Hebreos 10: 14
En Cristo Jesús somos perfectos. No existe una sola demanda que tengamos que cumplir; todas fueron cumplidas en una sola ofrenda: ¡En Jesucristo! ¡y ésta es para siempre!
Director Ejecutivo
Gerardo V.
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